Marruecos sigue siendo uno de los lugares en los que podemos encontrar y adquirir tintes naturales. Estos colorantes naturales provienen de plantas, animales o minerales y eran la única opción hace mucho tiempo para teñir.

Los primeras llegadas de los fenicios a la zona de Essaouira, en concreto a las islas junto a la costa, se produjeron, porque eran atraídos por la púrpura, pigmento que se extrae de unos moluscos muy abundantes en esta zona y que da nombre a dichas islas.

Centrándome en el índigo que es un colorante natural, con gran estabilidad sobre el resto de los tintes naturales y que se obtiene por fermentación ya que no es soluble en agua, es el tinte con más historia y muy presente en varias culturas milenarias. El turbante de los tuareg es de este color y es uno de los símbolos más importantes para ellos que esta hecho de una fina tela de algodón que se utiliza con el fin de taparse la cara cuando la arena del desierto se levanta, viendo y respirando a través de él. El color no está escogido al azar, de hecho el motivo es muy romántico, el turbante es de este azul porque es el color del techo de sus casa (el desierto) el azul del cielo, pues no tiene un lugar fijo donde vivir.

El pigmento índigo marroquí , por su gran fuerza colorante esta muy unido a la técnica textil del Shibori que aunque su origen es japonés, en Marruecos es muy practicada también, quizá por el acceso que tienen a estos tintes naturales.

El Shibori es una técnica textil que se basa en la creación de efectos, formas y texturas a través del color con la técnica del bloqueo y el plegado además de utilizar muy bien la presión y los tiempos. El bloqueo te ayudara a conseguir mayores contrastes.

De esta forma se obtienen diseños textiles imprevisibles, únicos e irrepetibles. Realmente el mejor resultado es sobre el algodón pero se pueden utilizar también superficies lisas o rugosas, planas o curvas. Mediante un sinfín de acciones, como doblar, enrolla o anudar. Depende del tiempo que sumerjas el textil en el pigmento podrás conseguir desde celestes, a azules oscuros, aunque el secado, también es importante para este fin.

Si tienes la oportunidad de adquirir el pigmento índigo en los zocos, podrás experimentar este maravillosa técnica, con la que podrás transformar telas y que posteriormente podrás utilizar personalizando espacios, con un gran matiz natural, tapizando piezas, creando cojines, manteles para la presentación de una mesa, pareos, echarpes… en fin, te dará multitud de opciones con sus colores suaves y difuminados, sus texturas arrugadas y las transiciones de sus dibujos.

Una técnica con un gran matiz natural que de nuevo es Tendencia¡¡¡